La importancia del paisaje y el valor de la representación de estos ha sido siempre para los seres humanos un punto clave para la construcción de su propia identidad. El hecho de conocer el territorio o de identificarlo, de conectarlo con nosotros mismos. Este paisaje surge a partir de un emplazamiento físico y posteriormente de la interpretación que nosotros hacemos de estos mediante la experiencia y la memoria.

El trabajo propone investigar las posibilidades del paisaje a partir del recuerdo, de la impresión de un espacio que aún tenemos presente pero que quizás no ubicamos ninguna parte. Construir imágenes a partir de esta misma impresión que nos permanece, crear espacios que a pesar de su contrariedad no deben ser físicos ni habitables.

 

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